El papa Francisco criticó el miércoles a “algunos benefactores” de la Iglesia, cuyo “dinero es fruto de la sangre” de los trabajadores maltratados y les instó a quemar sus cheques porque “el pueblo de Dios no necesita dinero sucio”.
En sus viajes y en Roma, Jorge Bergoglio critica a menudo la explotación, la esclavitud, la precariedad social, las mafias, el trabajo y reclutamiento de niños o las redes de traficantes de seres humanos. Denuncia insistentemente los beneficios de los vendedores de armas y la explotación de las piedras preciosas. De Calabria a México, no cesa de repetir a los mafiosos y a los criminales que van a misa el domingo que o bien se arrepienten o bien dejan de ir a la iglesia.
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