| El hombre fue detenido en el sur de Marruecos. Foto ilustrativa. |
Según su confesión filtrada por la policía al diario, el hombre reconoció que actuaba siempre según el mismo “modus operandi”: raptaba a sus víctimas, las desvalijaba, las violaba apuntándolas con un cuchillo y las filmaba con su teléfono desnudas y en posturas obscenas, amenazándolas con difundir las imágenes si se atrevían a denunciarlo.
El miedo al escándalo y al deshonor en una sociedad muy conservadora hizo que la mayoría de las víctimas prefirieran guardar silencio, lo que permitió al agresor actuar impunemente durante mucho tiempo.
El violador elegía a sus víctimas tanto en la ciudad de Agadir, como en sus alrededores y cometía sus violaciones en alguna guarida que tenía en la cercana localidad de Ait Melul.
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