Su nombre es Anthony Botta, un belga de tan solo 25 años y utilizando la aplicación para citas Tinder en donde localizaba a sus futuras conquistas según la ciudad que deseaba conocer, siempre en Europa. El joven “viajero del placer” argumentó que no siempre tenía suerte con las chicas por que en ocasiones no era de su agrado y prefería terminar en el sofá o sobre la alfombra que durmiendo en la cama de la mujer. Pero ojo, él jura que solo hace esto con las damas y no le gustan los nenes.
“No tenía una regla muy fija. Con la mayoría me quedaba solo una noche, pero si me gustaba mucho y había química me instalaba durante una semana. Al final es como una cita normal, a veces terminas en la cama y otras veces no. Si no hace clic, y la magia no surge, siempre queda el sofá”, explicó.
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